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martes, 1 de enero de 2008

ANIVERSARIO REBELDE.


Conmemorando los 14 años de la lucha rebelde zapatista y 49 años del triunfo de la revolución cubana, retransmitimos el mensaje de Fidel al pueblo digno de Cuba.

QUERIDOS COMPATRIOTAS: Dentro de unas horas se cumplirá un aniversario más de aquel bello amanecer, hace 49 años, en que triunfó nuestra Revolución.Sobre los restos de la tiranía proyanqui seguimos el largo y empinado camino. Gracias al pueblo noble y abnegado de Cuba, a sus obreros y demás trabajadores manuales e intelectuales, sus campesinos y estudiantes, hombres y mujeres, niños, ancianos y ciudadanos de todas las edades, alfabetizados o analfabetos, Cuba fue entonces por primera vez dueña de su destino.Si tengo el raro privilegio de dirigirme de nuevo a ustedes es porque vieron en este compatriota una persona que siempre les dijo la verdad.No es mérito ser honrado sino deber sagrado.En el transcurso de la madrugada habrá quedado atrás el Año 49 de la Revolución y entraremos de lleno en el año 50, que simbolizará el medio siglo de resistencia heroica.Proclamemos al mundo con orgullo este récord que nos hace acreedores al más justo de los reclamos: que se respete el derecho a la vida y a la sana alegría de nuestra Patria.Por ese derecho lucharemos hasta la muerte. Para los cubanos, hace más de un siglo, Martí lo proclamó: "¡Patria es humanidad!".
Fidel Castro Ruz Diciembre 31 de 2007 6 y 10 p.m.

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¡SALUD COMPAÑEROS!

miércoles, 1 de agosto de 2007

Cuba y la cuestion de la moral religiosa en un Estado comunista

Un corto texto escrito por Leonardo Boff con motivo de los 80 años de Fidel Castro, es interesante ver su vision sobre las revoluciones latinoamericanas y el marxismo entrelazado con la moral religiosa.
Los 80 años de Fidel: confidencias

Lo que voy publicar aquí va a irritar o a escandalizar a aquellos a quienes no les gusta Cuba o Fidel Castro. Eso no me preocupa. Si no ves el brillo de la estrella en la noche oscura, la culpa no es de la estrella sino tuya. En 1985 el entonces cardenal Joseph Ratzinger me sometió, por causa del libro Iglesia: carisma y poder, a un «silencio obsequioso». Acogí la sentencia, dejé de enseñar, de escribir y de hablar en público. Meses después fui sorprendido con una invitación del Comandante Fidel Castro, pidiéndome pasar 15 días con él en la Isla , durante sus vacaciones. Acepté inmediatamente pues veía la oportunidad de retomar diálogos críticos que junto con fray Betto habíamos entablado varias veces anteriormente. Puse rumbo a Cuba. Me presenté al Comandante. Él, delante de mí, telefoneó inmediatamente al Nuncio Apostólico con el que mantenía relaciones cordiales y le dijo: «Eminencia, está aquí fray Boff; va ser mi huésped durante 15 días. Como soy disciplinado, no permitiré que hable con nadie ni dé entrevistas, así observará lo que el Vaticano quiere de él: silencio obsequioso. Velaré para que se respete. Y así fue. Durante 15 días, ya fuera en carro, en avión o en barco me mostró toda la Isla. Simultáneamente al viaje corría la conversación, con la mayor libertad, sobre mil asuntos de política, de religión, de ciencia, de marxismo, de revolución y también críticas sobre el déficit de democracia.

Las noches se dedicaban a una larga cena, seguida de conversas serias que a solían llegar hasta bien entrada la madrugada. A veces hasta las 6 de la mañana. Entonces se levantaba, se estiraba un poco, y decía: «ahora voy a nadar unos 40 minutos y después voy a trabajar». Yo iba a anotar lo conversado y después, a dormir. Algunos puntos de aquella convivencia me parecen relevantes. Primero, la persona de Fidel. Es más grande que la Isla. Su marxismo es ético más que político: ¿cómo hacer justicia a los pobres? Después, su buen conocimiento de la teología de la liberación. Había leído una montaña de libros, todos anotados con listas de términos y de dudas que aclaraba conmigo. Llegué a decirle: «si el Cardenal Ratzinger entendiese la mitad de lo que entiende usted sobre teología de la liberación, bien diferente sería mi destino personal y el futuro de esta teología». Y en ese contexto confesó: «Cada vez me convenzo más de que ninguna revolución latinoamericana será verdadera, popular y triunfante si no incorpora el elemento religioso». Tal vez por causa de esta convicción prácticamente nos obligó, a fray Betto y a mí, a dar cursos sucesivos de religión y de cristianismo a todo el segundo escalón del Gobierno y, en algunos momentos, con todos los ministros presentes. Esos verdaderos cursos fueron decisivos para que el Gobierno llegase a un diálogo y a una cierta «reconciliación» con la Iglesia Católica y demás religiones en Cuba.

Para terminar, una confesión suya: «Estuve interno en los jesuitas varios años; me dieron disciplina pero no me enseñaron a pensar. En la cárcel, leyendo a Marx, aprendí a pensar. Por causa de la presión estadounidense tuve que acercarme a la Unión Soviética , pero si hubiese tenido en aquel tiempo una teología de la liberación, seguramente la habría abrazado y aplicado en Cuba». Y remató: «Si un día vuelvo a la fe de mi infancia, volveré de la mano de fray Betto y de fray Boff». Llegamos a momentos de tanta sintonía que sólo nos faltaba rezar juntos el Padrenuestro. Yo había escrito 4 gruesos cuadernos sobre nuestros diálogos, pero en Río asaltaron mi carro y se llevaron todo. El libro imaginado jamás podrá ser escrito, pero guardo en mi memoria una experiencia inolvidable de un Jefe de Estado preocupado por la dignidad y el futuro de los pobres.

El pueblo cubano resiste: EN CUBA SIEMPRE ES 26!
I.R.A.